Hasta mis manos ha llegado un ejemplar del libro que ha editado la Fundación Orange sobre la Web 2.0. Aunque sí había oído hablar de este concepto, no me había adentrado hasta sus profundidades. De hecho, aún estoy en ello. Sólo he echado un primer vistazo y he de decir que el tema no acaba de convencerme.
Se habla de un Internet democrático, en el que todo el mundo tiene una participación activa. Pero, ¿Internet no era así antes? Que yo recuerde, antes de la irrupción de los blogs, la Red ya permitía la emisión de información por parte de los internautas. Lo que sí es cierto es que ahora hay numerosas herramientas que facilitan enormemente esa participación.
Por lo tanto, lo que se denomina como Web 2.0 no es más que la evolución (diría yo natural) de un medio que tiende a democratizar la emisión de contenidos. Mi humilde opinión es que esto de “Web 2.0″ no es más que una etiqueta para definir algo que ya existía y que se está perfeccionando, y por consiguiente ese término tenderá a desaparecer para quedarse de nuevo la idea general de Internet.
Quizás haya un empeño desmedido por darle un nombre a todo. Quizás ésto no sea necesario…